(Nota, esta entrada es una traduccion del blog in ingles. Los tiempos no coinciden. Aquel esta mas avanzado)
Bueno, han pasado tres semanas desde que escribí mi último post acá. Les digo, estoy tan encantada de que nuestra comunidad esté mucho más llena de miembros de lo que estaba hace tres semanas. He disfrutado viéndola crecer, como pato en el agua. Feliz, realizada, contenta y satisfecha. Bienvenidos a todos. Es tal placer abrir la página y poder ver sus caras, sus fotos, sus videos, lo que escriben y sobretodo sus PENSAMIENTOS. GRACIAS a todos por hacerse miembros, y gracias por adelantado a los que vendrán.
Ha sido un proceso grandioso. Como todo proceso, trajo su ración de de rocas en el camino, como diría Carol. Ya saben lo que pasa con las rocas interponiendose el medio del camino. Uno tiene que DETENERSE, y a veces detenerse no es divertido. Especialmente cuando mover la roca y sacarla de la vía para continuar, significa que tienes que leer algún manual de cosas técnicas. Ésa es una roca pesada. (Muchos de Uds. saben lo mala que soy para esas cosas.) De todos modos, qué vas a hacer, la roca está ahí y tienes que tomar cartas en el asunto. Chequea este video. Central Station congelada. Es bastante relevante. A veces parar no es nada malo. La vívida pelicula de cuando paramos. El mundo sigue igual.
Es interesante cómo permitimos que fuerzas externas interrumpan nuestras vidas, las invadan con actividadesforasteras y apremiantespara vivir de un modo constantemente interrumpido y luego cuando debemos detenernos y tenemos la oportunidad de permitir que fuerzas internas nos interrumpan y reconocernos, nos resistimos.
Reconozco que es frustrante. Pero la frustración viene de la idea de que querías continuar sin interrupción. Ignorando el momento presente. El comercio en Internet está lleno de interrupciones. Lleno de información relevante y necesaria. Insoportable. Como cualquier proceso. Pero como decía, a veces el caballo tirando del carruaje en la carrera del ensimismamiento se DETIENE ABRUPTAMENTE y te hace cambiar de marcha y prestarle atención a otra cosa, algo “menos importante” o “mas importante”. Casi siempre, algo bastante básico y primario. Simple y técnico como un video de cómo usar respuestas automatizadas. Necesario también. Ésa es la parte que me encantaría saltar.
En otras palabras, todo duró más de lo que esperaba. El proceso se estaba desenmarañando a su propio ritmo. Lo que realmente estaba fuera de tiempo eran mis expectativas.
Igual, siempre he odiado las transiciones. Mucho menos, leer manuales técnicos. Durante mis periodos de transición, quedarme en el momento era una tortura. No me sentía cómoda. Quería apresurar el proceso. Ahora que recuerdo, era mi resistencia al cambio. Era la histeria de ir del inicio al resultado. El Desorden de Déficit de Atención que habitaba en mi cuerpo al mando de la velocidad.
Se me viene a la mente la historia sobre el proceso de pintar la casa en el bosque… Comencé a hablar de eso usando el alfabeto, esta útil metáfora que imaginé en ese momento. Es decir, de la A a la Z. Mis dos letras favoritas, la A y la Z. Quería un cómodo atajo en el medio… o sea, evadiendo el resto de las letras del medio, en la esperanza de que de alguna manera desaparecieran. Gratificación instantánea del resultado. Ni me imaginé en ese entonces que la verdadera gratificación estaba en las letras del medio. Las que quería hacer desaparecer, a las que tenía que empezar a poner atencion.
Fue hace 13 años. Me di cuenta que necesitaba ponerme en contacto con el resto del alfabeto. Aprender el ABC del proceso. Aprender a mantenerme centrada en cada paso de la aplicación. (Incluyendo las rocas en el camino.) Cuando quise apurar a las letras del medio, estaba perdiéndome de cosas como la “C” de “coraje”, “F” de “fe” y la “Y” de “yo”…
La oportunidad se manifestó una vez que el comando del pensamiento fue trasmitido.
Vivíamos en esa casa mágica en el bosque. Los chicos del barrio habían desfilado por el pasillo todos esos años, dejando huellas en la pared. Como prueba de sus bullicios. Había tres rastros distintos que medían sus diferentes edades y estatura. Sus amigos amaban esa casa. Ellos todavía la llaman la casa mágica cuando la recuerdan hoy, como jóvenes adultos.
Algo sucedió de repente que hizo que mis ojos de madre distraída de tres varones, realmente vieran las marcas en la pared, que habían estado bajo mis narices invisibles por tanto tiempo. No podía creer cuán ostentosas eran, y yo había permanecido inconsciente ante ellas. Bueno, ya saben, tenía mucho tráfico y el velo de mi despiste estaba cubriendo “cosas menos importantes” o “más importantes”.
De la noche a la mañana fui del completo olvido al esfuerzo dedicado, un trabajo de pintura inminente. La necesidad es la madre del invento. Nunca había pintado paredes, pero supuse que si había pintado en lienzo, no sería tan difícil. Fui a la tienda y compré pintura. Ésta era la oportunidad que estaba esperando. Mi tarea. De la A a la Z sin ninguna salida. Ya sabes, cuando estas pintando tu propia casa no hay escape. Me encargué de tenderme una muy buena trampa. No te parece?
¿Recuerdan? El proceso duró 5 semanas. Comencé a pintar vestida con ropa muy chistosa. Creo que nunca llegó a la lavadora durante todo ese tiempo. Sharon siempre me lo recuerda y se ríe del i conjuntotito. Era un cruce de mallas rojas y pijamas verdes de algodón con puntos rojostipo camiseta larga. Cada día por cinco semanas me levantaba, iba a servir mesas en un restaurant en Chevy Chase, volvía, me ponía el conjunto y seguía pintando. Como un burro con una misión.
Lo único que hacía en mi tiempo libre era pintar, pintar, y seguir pintando. El papá de los chicos se puso tan feliz al ver que el mapa mugroso en las paredes estaba a punto de desaparecer, que inmediatamente asumió mi lugar en la casa. (No me extrañaría que se hubiera dado cuenta de cuán sucias estaban las paredes mucho antes que yo.) Automáticamente se puso a cargo de las compras, el carro, las meriendas, los baños, todas las tareas de la casa. Hasta las tareas de los niños.
Fue un arreglo tácito. Hasta me daba pedazos de bistec y ensalada en la boca mientras yo permanecía parada en la escalera, pintando. Yo no tenía que emitir ni una palabra. Era como si quisiera hacer lo posible para no distraerme de mi tarea.
Mis amigos venían los fines de semana con una botella de vino y se echaban en el piso mientras me conversaban. Yo pensaba en voz alta sobre lo difícil que era no desertar en la “D” de dimitir. Cuánto quería huir y botar a la basura esos estúpidos pinceles que me decían que me asegurara de lavarlos después de usarlos, cada noche y desear nunca haber empezado cuando estaba llegando a la “L” de labor. Ellos también sabían. No me ofrecían su ayuda. Sólo compañía, apoyo y una botella de vino ocasional para celebrar la ruta ya cubierta y la reducción de la distancia para llegar al final. La “Z”. El progreso. Para poder seguir adelante.
Durante este tiempo, que me enfoqué en construir Soul Hang Out, me di cuenta que aprender a aplicar marketing en Internet requería esa habilidad de mantenerse concentrado en el proceso. Con paciencia y atención para crear una verdadera empresa. Vigilando con esmero todas las partes.
No creo que hubiese podido hacerlo sin la experiencia de pintar la casa del bosque hace 13 años. Me enseñé a mí misma el ABC del proceso. Aprendiendo a apreciar las rocas en el camino, porque te traen al presente.
A veces cuando pienso en eso, lo recuerdo con entrañable gratitud.
Hice otros trabajos de pintura en otras casas a través de los años. Esas veces, pedí ayuda o contraté a alguien. Después de aprender a dominar el proceso, de parar y estar presente en cada paso del camino, el suficiente tiempo en cada letra del alfabeto, ya pude empezar a subcontratar. Y pude aplicar esa experiencia al resto de mi vida. No quiero decir que ahora es super fácil.
Requiere esfuerzo. Pero es factible y mucho más fácil. Entiendo las letras del alfabeto mucho mejor y las rocas ya no me fastidian tanto. Aunque todavía me frustran un poco inicialmente, rapidamente recuerdo que son señales para hacerme parar y entonces recuerdo lo hermosa que se veía la casa del bosque cuando terminé de pintarla. Entonces, el apurado reloj en mi cabeza se calma un poco, y recuerda. El proceso tiene su propio ritmo.
Estas últimas semanas he estado muy ocupada duplicando Soul Hang Out en español. Hubo muchas cuestiones técnicas y, claro, demoró más de lo que esperaba. Natalia en Lima hizo un muy buen trabajo traduciendo el contenido.
Finalmente se publicó hace una semana. Está siendo leído este mismo instante en España y América del Sur. Ahora tendré más tiempo para escribir y abrir mercado. También tengo un webmaster, Joel Williams, ayudándome con lo técnico. Eso facilita mucho las cosas.
Una vez más, gracias a todos Uds. por subscribirse… y mantengan las cosas en marcha. Inviten a sus amigos y a los amigos de sus amigos.
(Primero quiero aclarar que el título está inspirado en la famosa frase de Bill Clinton del año 1992, Es la Economía, estúpido! que le ayuda a gana la presidencia)
Sí, ¿puedes creerlo? Son los pensamientos, así fue todo el tiempo. Despues de todos estos años pensando que la solución a nuestros problemas yacía en un castillo nebuloso, en un reino lejano y foráneo, con la ilusión que de alguna manera, de una forma mágica y de color pastel, esa solución, un día, se materializaría al frente nuestro y arreglaría todo… Demasiada mentalidad de cuento de hadas malinterpretada durante demasiados años.
Ahora debemos discernir. Quién habría pensado que la varita mágica para el milagro del cambio está en esos millones de pensamientos sin importancia ni relevancia que marchan en nuestra cabeza persistentemente cada día.
Simplemente me alucina el tema. La idea de que el poder que siempre quise, estaba ahí, ante mis ojos, en mis pensamientos, a mi alcance, me fascina tanto… Créeme, busqué. Lo hice, mucho y exhaustivamente. Estoy atónita con la idea de que en realidad tengo una varita mágica en mis manos. No a distancia… tambien estoy agradecida conmigo misma, por permitirme verlo. Cada día.
La alternativa hubiera sido, más de lo mismo y todos sabemos cómo se siente eso. Al comienzo fue difícil. Arduo trabajo, sólo porque tienes que prestar más atención y la atención es algo a lo que no estás acostumbrado. Ése es el dificultoso trabajo. Esforzarse en acostumbrarse a algo. No es tan malo.
Despues de un rato, la recompensa viene danzando en forma de control sobre tu propia vida, sin esfuerzo, porque ya no tienes distracciones. Tú desviaste la atención hacia el centro. Tienes una mejor vista de todo. Esos pensamientos que parecen inofensivos. Sin embargo, te impiden ser tú… y son tantos.
Millones. El Dr. Stanley Haleakala Hew Len, el master Hoopono, co-autor con Joe Vitale de Zero Limits (Cero Límites), dice que hay cerca de 15,000,000 de ellos. Un corrector imaginario gigante vendría muy bien. Sólo debes imaginarlo en tu cabeza y clickearlo sobre cualquier pensamiento desechable. Imagínate, ¡15,000,000! Es una lista demasiado larga de malos hábitos que deben ser borrados de nuestra base de datos.
Tomará algun esfuerzo. De alguna manera es como desaprender todo lo aprendido, formateando tu disco duro. Para poder volver a Ver otra vez con la frescura de tu niño inocente interno. Tu esencia. Esos pensamientos que traspasaron las cercas de tu libre albedrío, instalándose en tu cabeza. El coro lamentoso del oráculo, tejiendo una realidad remendada que no se refiere a ti.
Ésa es la peor parte, que ni si quiera son tus propios pensamientos. Hicieron su camino cuando eras pequeño o vulnerable, y no pudiste evitarlo. En esa época echaron sus raíces, tú te acostumbraste a ellos. Te ataste al concepto malinterpretado de la comodidad. La comodidad de lo conocido. Muchas veces ves a través de sus ojos. El tema es que tu vida debe ser vista únicamente a través de tus propios ojos. ¿Todavía tienes dudas o estás indeciso?
Haz valer tu derecho a fallar. Imagínate que convocas una reunión obligatoria. Sí, invita a toda la gente que está teniendo una conversación dentro de tu cabeza. Normalmente se presentan en la forma de uno de tus padres o ambos, tus hermanos, tus amigos, algún vecino, tu abuela, tu esposo(a) o tu profesor de tercer grado.
Todas esas voces en tu mente cuyo volumen es más alto que la voz de tu alma, y están influenciando tu comportamiento. Aquellas voces familiares… Como la mantita de bebé que ya estamos muy grandes para usar. Parte de ti quiere mantenerse cerca de ellas… lo has estado haciendo por años… La incertidumbre que trae lo desconocido te pone nervioso. No obstante, son sólo memorias del pasado, tratando de declararse y afirmarse en el presente.
Pertenecen a un álbum de fotos. Con su susurro de sabiduría desde la experiencia. No una voz vital en la etapa de tu vida hoy en día. Invítalas a sentarse alrededor de una mesa redonda y diles cuán agradecido estás por ellas. Cómo aprecias su existencia en tu vida. Y sí, las amas. O no. O no sabes… Pero por el amor de Dios, ésta es tu vida y necesitas encontrar tus propias vías. Diles que tú al igual que ellas has venido a este mundo con un propósito sagrado y es tu deber decidir qué camino tomarás para encontrarlo. Tú estarás a cargo de tu destino… Tomarás sus consejos cuando sea necesario.
Muchas veces están en lo correcto, muchas veces están equivocadas. Es irrelevante. TU estás dispuesto a hacer valer tu derecho a fallar, leer la perfección de tus errores con ellos y discernir, juntos. Como la linda canción de jazz antigua, una de mis favoritas… “el famoso hombre que tuvo que caer para volver a ascender, y se recoge del suelo, se limpia el polvo y comienza todo de nuevo.” Se recoge del suelo. (“He picks himself up, dusts himself off and starts all over again”) Haz que todos unan sus fuerzas para la causa y te apoyen. Trabajen juntos. Siempre hay luz en las cenizas de tus errores.
Depende de ti fijarte bien y claro, más ojos ven más. Ellos te ayudarán a buscar, y entender. Crear unidad. Asumir toda la responsabilidad en cada paso. Para eso necesitas la autoridad. No hay responsabilidad sin autoridad. Bajo tu liderazgo se convertirán en el grupo de discernimiento mental (Mastermind group), dedicado a tu crecimiento.
Hazte el hábito de proteger esos pensamientos. Desecha los irrelevantes. De manera regular. Con los otros, hazles seguimiento como un gavilan. Se adaptarán con una sensación de alivio. Antes de que te des cuenta, serán un equipo en piloto automático, ayudándote a encontrar la senda de tu propósito. Tus propios animadores.
Tu propio grupo de apoyo. Como cualquier proyecto con una buena base. Un próspero grupo de discernimiento mental ( Mastermind group) en tu cabeza que se pueden proyectar al mundo exterior. Y ahí ya puedes cambiar el mundo. Comenzaste contigo mismo.
Es una estrategia factible. No olvides la frase, “¡son los pensamientos, tonto!” Nada más. Será un recordatorio. Compartir las historias de los pensamientos también ayuda.
“Ya no te está permitido hablar sobre comportamientos…” dijo mi jefa, un par de semanas antes de mi renuncia. La miré, y supe que era el comienzo del fin. Nos conocíamos desde hacía muchos años. Siempre le había tenido cariño. Sabía que el sentimiento era mutuo. Aunque trabajar juntas este último par de años había expuesto las filosofías opuestas que teníamos en cuanto a los negocios y la vida en general, dejándonos a ambas con un sentimiento de futilidad. Sin embargo, podía entenderla completamente. Mi amiga había tenido la mala suerte de tener que soportarme. Mi pena diaria sobre la ya probada teoría respecto a comportamientos y pensamientos… La necesidad de abordar comportamientos para conseguir cambios serios, etc. Duró más de dos años. Debe haber estado harta. No puedo culparla. Sé lo insoportable que puedo ser cuando creo en algo de manera suficientemente intensa… y ésta, era la pasión de mi vida.
Mi jefa también tenía un muy buen punto. Yo no estaba vendiendo lo suficiente. Ella quería más ventas y menos teorías sobre resolución de problemas no-aplicables. Mea culpa. Para ese entonces sentí que nuestras estrategias de ventas necesitaban una seria reinvención para igualarse con los nuevos desafíos. Seguir ordeñando a la vaca vieja de la misma manera ya no era suficiente.
Nuestros pensamientos en efecto crean nuestra realidad, y nuestros comportamientos son la manifestación de esos pensamientos. Si podemos: Identificar pensamientos condicionantes, descartarlos, (Los pensamientos que nos contienen y previenen de triunfar y/o realizarnos), y somos capaces de reemplazarlos con pensamientos del alma dirigidos a atraer las cosas buenas que necesitamos, los comportamientos naturalmente les seguirán, evidenciando el cambio … y voilà… estamos encaminados a nuestro máximo potencial, o lo que yo llamo a llenar el Tú Completo.
Nos volvemos alquimistas en posesión de la inherente varita mágica de la Elección. Con el poder de transformar plomo en oro. Los verdaderos Maestros de nuestro Destino. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad, así que manos a la obra. Para desechar pensamientos condicionantes, necesitamos entrar en el hábito de monitorearlos. Usar el barómetro de nuestros sentimientos para identificar aquéllos que vamos a desechar, o inyectar nuevos pensamientos donde hace falta.
Gran tarea. Por elección. Así de simple. Así de tedioso. Así de real. No te voy a mentir. No hay atajos. Pero podemos elegir hacerlo un proceso divertido… Podemos usar la varita mágica de la Elección para decidir, todo el tiempo. Permitir que la voz de nuestra alma nos guíe en el proceso. Qué puede ser más divertido que comprender cómo tener el poder de alcanzar nuestro máximo potencial, e implementarlo?
La pregunta es: Vale la pena?, y… Podemos hacerlo? Para mí siempre valió la pena, decidí que podía hacerlo y lo he estado practicando desde que tengo memoria. Sabía que si quería cambiar el mundo debía comenzar conmigo misma, y lo hice. Así de serio es el tema del poder de los pensamientos y comportamientos para mí. Los comportamientos son los agentes del cambio. Ellos traen la información de la realidad que necesita el cambio. Es data de gran valor.
La compañía estaba en transición de fusionamiento. Para facilitar el proceso de cambio y crecimiento inminente y poder tener éxito, los comportamientos debían ser revisados y analizados. Estrategias sólidas debían desarrollarse para reemplazar las conductas destructivas con conductas constructivas. Todos necesitaban cargar con un pedazo de la nueva visión, de lo contrario elaborar una visión común iba a ser imposible. Las conductas de los empleados y de los clientes, especialmente si estábamos vendiendo publicidad.
Había empleados mayores que habían estado con la compañía desde sus inicios. En la línea de combate. Ahí estaban, con toda la sabiduría y experiencia de la línea de combate. La sabiduría que no cuesta nada, pero que cuando se explora correctamente puede ser tan productiva… A veces me pregunto, si hubiéramos seguido algunas de mis ideas, qué hubiera sucedido. O si hubiéramos hecho una mesa redonda para explorar las ideas de cada empleado. El viejo jabón de la experiencia y las nuevas ideas, el agua fresca para trabajar juntos en el lavaplatos. Con el fin obtener copas cristalinas en el lavado.
Si hubiéramos reconocido a los veteranos de la empresa como expertos, y pedido la contribución de su voz experimentada. Si hubiéramos reconocido a los nuevos como vehículos de cambio y oído sus nuevas voces. Con sus historias desconocidas… y lo hubiéramos mezclado todo con una filosofía administrativa más proactiva. Qué habría sucedido… Nueves meses más tarde.
En el libro “Execution”, sus autores Larry Bossidy y Ram Charan proponen: “No puedes tener una cultura de cumplimiento sin un robusto diálogo, uno que traiga la realidad a la superficie a través de apertura, candor e informalidad.” También comentan que los números son importantes pero están hechos por gente. Cuán crítico habría sido reconocer esa simple realidad. La gente no es un número. La gente hace los números. Algo así como la gallina que pone los huevos de oro. La realidad es que de algúna manera, desde el punto de vista de empresa, estamos a la merced de la gente que trabaja para nosotros. Si están contentos y felices, nos harán más números. Si no, serán un cínico número haciendo tiempo para esperar el cheque mensual o quincenal. Ahora, cómo se traduce eso a números…? Haz las matemáticas.
Es como el calentamiento global. Un desastre listo para suceder y nosotros preferimos mirar al otro lado y jugar a la guerra. Para algunos, el calentamiento global es incluso un tipo de agenda política,una campaña perversa, escondida y manipuladora para instigar miedo. Bueno, sí. El miedo motiva a la gente de manera efectiva…El miedo motiva a la gente a seguir haciendo lo que siempre han hecho, esperando resultados diferentes. Mantiene el status quo. Efectivo? Tú decides.
Es como el debate sobre la paz y la guerra. La paz hace feliz a la mayoría de gente, y adivina qué… la hace más productiva. Incluyéndome a mi.
“He venido a presentar mi renuncia.” – dije a mi jefa – “Te agradezco por tus esfuerzos en buscar un plan de compensación para mantenerme en la compañía. Sé que hiciste lo mejor que pudiste, y en realidad es una buena oferta… Pero es cuestión de principios. – Continué… – Éste es tu show, tú lo manejas como quieres. Yo tengo que irme a crear mi propio show… Bueno… en otras palabras, este matrimonio no ha muy sido feliz. Tú no estás obteniendo lo que quieres. Yo tampoco. Procede un divorcio amistoso – dije sonriendo – Te agradezco de todo corazón por darme el empujón. Si hubiera tenido que decidir en frío, me hubiera tardado más tiempo… tú sabes, soy el ‘burro’ que tiende a seguir aún si es contra todo pronóstico.“Habría perdido tiempo valioso para seguir con lo que realmente quiero hacer con mi vida. Gracias por eso.
Siento admitir que yo en verdad había sido una de esas personas contratadas por error. Ésas que les cuestan a las compañías mucho dinero. Que se sienten tan mal como la historia del “patito feo”. Porque no encajan. Y el resto no se siente cómodo con gente de afuera; una situación embarazosa para ambos lados. Luego de esa revelación, ya no iba a extender más el disfuncional escenario . Era una de esas situaciones ‘dip’ (chapuzón) de las que habla Seth Godin en su gran libro “The Dip”. Sobre aquello que a veces los ganadores sí deben renunciar y los que se rinden sí ganan, contrario al viejo dicho. No tiene objeto seguir poniendo energía a algo que no está funcionando.
No obstante, yo era una contratada errónea agradecida, que estaba estaba utilizando su experiencia para buscar su propia madre cisne, es decir, su propia identidad y su propia tribu. Después de desearle lo mejor a mi jefa, dejé su oficina. La mañana que me fui, unos días después, recogí mis cosas y para siempre atravecé las puertas de codependencia corporativa orientada por el miedo.
Ahora se trataba de mis propias elecciones. Lo que mis jefes hacían y la manera en que lo hacían, les estaba funcionando. Yo debía llevar mis ideas a otro lado. “Yo y mi circunstancia” dice el filósofo español Ortega y Gasset. La circunstancia se creó. Me dió la motivación y la inspiración para presentar mis ideas a quien me quiera escuchar… Y heme acá.
No les puedo agradecer lo suficiente. Tocaron el nervio que desencadenó esta discusión exactamente donde más se necesita. Fue casi como si estuvieran señalando la necesidad de esa conversación, como una banderola imaginaria diseñada para venderme subliminalmente la idea del foco para mi nuevo proyecto… comportamientos, pensamientos, y sentimientos.
Era el momento de saltar en el presente para comenzar a crear conscientemente el futuro con las lecciones del pasado.