
Lo he escuchado varias veces. Pero ésta vez tocó un nervio.
Fue en el show de Bill Maher. (Gracias a los dioses por Bill Maher.)
“Pero no sabíamos lo que iba a suceder en Iraq.”
(…¿Qué dijiste?… Disculpa…¿? A qué te refieres… no sabíamos…)
No estoy de acuerdo contigo en ésta, tal vez en otras cosas, pero no en ésta… No.
Tampoco están contigo toda la gente que protestó en las calles alrededor del mundo en contra de la guerra.
Ni las personas y comunidades que se reunieron en sus casas para compartir el dolor de la impotencia, mirándose con consternación e incredulidad.
Todos lo sabíamos. Tenemos una relación con la Historia. Tenemos un sentido de la naturaleza humana.
Sabemos que si forasteros invaden nuestras casas con armas, matan al HDP de nuestro padre, más algunos otros familiares, y se llevan nuestros recursos de nuestro propio hogar, para darnos dulces después, no vamos a estar contentos. Total, es nuestro hogar, nuestro padre y nuestros bienes. No importa cuán malo fue o cuán fuera de foco les parezca nuestra forma de vida a quienes nos invadieron. Lo hemos estado haciendo por siglos. Es Nuestra sangre… Nuestra tribu… Nuestro territorio. Necesidades humanas básicas. Si te arrebatan esas necesidades, no hay mucho más que perder. ¿O lo hay…?
También sabemos que las fronteras políticas de Iraq son recientes, cercando culturas diversas y milenarias en un territorio marcado artificialmente… “Un país más joven que Paul Newman”, en las palabras de Bill Maher. Otro hecho que no facilita las cosas en este punto, despues de todo: ¿No crees que ya deberíamos haberlo entendido?
Meternos con las casas, el territorio, y la sangre de otra gente, sólo hará que esa gente quiera morir por la causa… es una causa que lo vale, ¿no? ¿No haríamos lo mismo nosotros? ¿Qué más tienen para perder? Es sólo natural. Alguien que interfiera con el orden natural de las cosas y las necesidades más primarias de un grupo de seres humanos, no se volverá nuestra persona favorita por arte de magia. No importa cuánto se desee. Ni de acá a 50 años.
“Es increíble” – dijo mi papá – “que los vietnamitas ganaran la guerra de Vietnam con un plato de arroz, armas rudimentarias, y herramientas agrícolas. Los americanos gastaron tanto dinero como en la Segunda Guerra Mundial.”
Seguimos conversando sobre la fuerza del espíritu humano y cómo el poder de pelear para defender tus tierras en tu propio hogar, cambia las reglas del juego, transformando la debilidad en poder y el poder en debilidad. Haciendo reaparecer el poder de la condición humana. ¡De eso estábamos hablando en los 70s…!
“El Conflicto de Vietnam” ocurrió en nuestra época. Hace menos de 50 años. Ignorar la historia y las lecciones que traen el conocimiento de la experiencia es bastante alarmante, a no ser que haya otros intereses, claro, en cuyo caso la experiencia se vuelve irrelevante.
En El Salvador hay un gran dicho, cuando la gente trata de “tapar el sol con un dedo…”
En los ochentas, yo tenía un póster en mi cuarto con una foto de Albert Einstein que lo citaba: “El conocimiento solamente es experiencia”. Me despertaba cada día con Albert Einstein recordándome que mi experiencia valía la pena vivirse, porque derivaba en conocimiento. Exactamente como es. Ahí se quedó, en la pared por muchos años. Supongo que lo saqué cuando el mensaje ya se había incorporado en mi sistema.
La historia está ahí, a tu disposición, como una gran base de datos. Cómo vas a vivir una experiencia como la Guerra de Vietnam, olvidarte de chequear el manual, y rematarla repitiendo el mismo escenario menos de 40 años más tarde… Ni si quiera es suficiente tiempo para curar las heridas de una generación. Es simplemente pensamiento y comportamiento adolescente.
De hecho, en cuanto a mí me incumbe, las únicas personas que pueden hacer valer el derecho a no tener una relación con la historia en absoluto, son los adolescentes. Ellos todavía no tienen mucha historia. No se les puede culpar. Están expresando la ignorancia omnipotente de no poder relacionarse con suficientes puntos de referencia. No hay experiencia pertinente, no hay suficiente sabiduría.
Ellos son los únicos con derecho a ver la historia como un viejo libro polvoriento. Con la tarea de romper los lazos con la previa generación, montando la ola de su independencia con pasión hormonal. El proceso de crecimiento. Comportamiento divertido y entrañable para observar y apoyar. Todos hemos pasado por ahí, hecho eso. Sí, sé que a veces es muy fastidioso. Sin embargo, es una etapa de vida que debe celebrarse. Viene una vez en la vida y pertenece a la adolescencia, no a la mediana edad.
No estar consciente de que hacemos historia en el día a día, descuidar la necesidad de revisar la referencia histórica del pasado, no mejorará las cosas de acá a 50 años. El patrón seguirá repitiéndose. Dejándonos con esperanzas inciertas de ilusionarnos, en vez del sentimiento de finalización, de pensamiento activo, dado que consultaste la base de datos de la historia, y te relacionaste con ella.
Así que, mi amigo, no me incluyas en tu “no sabiamos”. Tú crees lo que crees, y yo lo respeto, pero no esperes que comparta tus creencias. No estamos en la misma página en esto.
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