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Hace 9 meses dejé mi trabajo y estoy lista para dar a luz

Febrero 27th, 2008 No Comments » Filed under Reconocimientos

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                                                                  http://flickr.com/orkantw8/DAY 53| GREEK SUNSET|14 SEPTEMBER 2007

“Ya no te está permitido hablar sobre comportamientos…” dijo mi jefa, un par de semanas antes de mi renuncia. La miré, y supe que era el comienzo del fin. Nos conocíamos desde hacía muchos años. Siempre le había tenido cariño. Sabía que el sentimiento era mutuo. Aunque trabajar juntas este último par de años había expuesto las filosofías opuestas que teníamos en cuanto a los negocios y la vida en general, dejándonos a ambas con un sentimiento de futilidad. Sin embargo, podía entenderla completamente. Mi amiga había tenido la mala suerte de tener que soportarme. Mi pena diaria sobre la ya probada teoría respecto a comportamientos y pensamientos… La necesidad de abordar comportamientos para conseguir cambios serios, etc. Duró más de dos años. Debe haber estado harta. No puedo culparla. Sé lo insoportable que puedo ser cuando creo en algo de manera suficientemente intensa… y ésta, era la pasión de mi vida.

Mi jefa también tenía un muy buen punto. Yo no estaba vendiendo lo suficiente. Ella quería más ventas y menos teorías sobre resolución de problemas no-aplicables. Mea culpa. Para ese entonces sentí que nuestras estrategias de ventas necesitaban una seria reinvención para igualarse con los nuevos desafíos. Seguir ordeñando a la vaca vieja de la misma manera ya no era suficiente.

Nuestros pensamientos en efecto crean  nuestra realidad, y nuestros comportamientos son la manifestación de esos pensamientos. Si podemos: Identificar pensamientos condicionantes,  descartarlos, (Los pensamientos que nos contienen y previenen de triunfar y/o realizarnos), y somos capaces de reemplazarlos con pensamientos del alma dirigidos a atraer las cosas buenas que necesitamos, los comportamientos naturalmente les seguirán, evidenciando el cambio … y voilà… estamos encaminados a nuestro máximo potencial, o lo que yo llamo a llenar el Tú Completo.

Nos volvemos alquimistas en posesión de la inherente varita mágica de la Elección. Con el poder de transformar plomo en oro. Los verdaderos Maestros de nuestro Destino.  Nuestros pensamientos crean nuestra realidad, así que manos a la obra. Para desechar pensamientos condicionantes, necesitamos entrar en el hábito de monitorearlos. Usar el barómetro de nuestros sentimientos para identificar aquéllos que vamos a desechar, o inyectar nuevos pensamientos donde hace falta.

Gran tarea. Por elección. Así de simple. Así de tedioso. Así de real. No te voy a mentir. No hay atajos. Pero podemos elegir hacerlo un proceso divertido… Podemos usar la varita mágica de la Elección para decidir, todo el tiempo. Permitir que la voz de nuestra alma nos guíe en el proceso. Qué puede ser más divertido que comprender cómo tener el poder de alcanzar nuestro máximo potencial, e implementarlo?

La pregunta es: Vale la pena?, y… Podemos hacerlo? Para mí siempre valió la pena, decidí que podía hacerlo y lo he estado practicando desde que tengo memoria. Sabía que si quería cambiar el mundo debía comenzar conmigo misma, y lo hice. Así de serio es el tema del poder de los pensamientos y comportamientos para mí. Los comportamientos son los agentes del cambio. Ellos traen la información de la realidad que necesita el cambio. Es data de gran valor.

La compañía estaba en transición de fusionamiento. Para facilitar el proceso de cambio y crecimiento inminente y poder tener éxito, los comportamientos debían ser revisados y analizados. Estrategias sólidas debían desarrollarse para reemplazar  las conductas destructivas con conductas constructivas. Todos necesitaban cargar con un pedazo de la nueva visión, de lo contrario elaborar una visión común iba a ser imposible. Las conductas de los empleados y de los clientes, especialmente si estábamos vendiendo publicidad.

Había empleados mayores que habían estado con la compañía desde sus inicios. En la línea de combate. Ahí estaban, con toda la sabiduría y experiencia de la línea de combate. La sabiduría que no cuesta nada, pero que cuando se explora correctamente puede ser tan productiva… A veces me pregunto, si hubiéramos seguido algunas de mis ideas, qué hubiera sucedido. O si hubiéramos hecho una mesa redonda para explorar las ideas de cada empleado. El viejo jabón de la experiencia y las nuevas ideas, el agua fresca para trabajar juntos en el lavaplatos. Con el fin obtener copas cristalinas en el lavado.

Si hubiéramos reconocido a los veteranos de la empresa como expertos, y pedido la contribución de su voz experimentada. Si hubiéramos reconocido a los nuevos como vehículos de cambio y oído sus nuevas voces. Con sus historias desconocidas… y lo hubiéramos mezclado todo con una filosofía administrativa más proactiva. Qué habría sucedido… Nueves meses más tarde.

 En el libro “Execution”, sus autores Larry Bossidy y Ram Charan proponen: “No puedes tener una cultura de cumplimiento sin un robusto diálogo, uno que traiga la realidad a la superficie a través de apertura, candor e informalidad.” También comentan que los números son importantes pero están hechos por gente. Cuán crítico habría sido reconocer esa simple realidad. La gente no es un número. La gente hace los números. Algo así como la gallina que pone los huevos de oro. La realidad es que de algúna  manera, desde el punto de vista de empresa, estamos a la merced  de la gente que trabaja para nosotros. Si están contentos y felices, nos harán más números. Si no, serán un cínico número  haciendo tiempo para esperar el cheque mensual o quincenal. Ahora, cómo se traduce eso a números…? Haz las matemáticas.

Es como el calentamiento global. Un desastre listo para suceder y nosotros preferimos mirar al otro lado y jugar a la guerra. Para algunos, el calentamiento global es incluso un tipo de agenda política,una campaña perversa, escondida y manipuladora para instigar miedo. Bueno, sí. El miedo motiva a la gente de manera efectiva…El miedo motiva a la gente a seguir haciendo lo que siempre han hecho, esperando resultados diferentes. Mantiene el status quo. Efectivo? Tú decides.

Es como el debate sobre la paz y la guerra. La paz hace feliz a la mayoría de gente, y adivina qué… la hace más productiva. Incluyéndome a mi.

“He venido a presentar mi renuncia.” – dije a mi jefa – “Te agradezco por tus esfuerzos en buscar un plan de compensación para mantenerme en la compañía. Sé que hiciste lo mejor que pudiste, y en realidad es una buena oferta… Pero es cuestión de principios. – Continué… – Éste es tu show, tú lo manejas como quieres. Yo tengo que irme a crear mi propio show… Bueno… en otras palabras, este matrimonio no ha muy sido feliz. Tú no estás obteniendo lo que quieres. Yo tampoco. Procede un divorcio amistoso  – dije sonriendo – Te agradezco de todo  corazón por darme el empujón. Si hubiera tenido que decidir en frío, me hubiera tardado más tiempo… tú sabes, soy el ‘burro’ que tiende a seguir aún si es contra todo pronóstico.“Habría perdido tiempo valioso para seguir con lo que realmente quiero hacer con mi vida. Gracias por eso.

Siento admitir que yo en verdad había sido una de esas personas contratadas por error. Ésas que les cuestan a las compañías mucho dinero. Que se sienten tan mal como la historia del “patito feo”. Porque  no encajan. Y el resto no se siente cómodo con gente de afuera; una situación embarazosa para ambos lados. Luego de esa revelación, ya no iba a extender más el disfuncional escenario . Era una de esas situaciones ‘dip’ (chapuzón) de las que habla Seth Godin en su gran libro “The Dip”. Sobre aquello que a veces los ganadores sí deben renunciar y los que se rinden sí ganan, contrario al viejo dicho. No tiene objeto seguir poniendo energía a algo que no está funcionando.

No obstante, yo era una contratada errónea agradecida, que estaba estaba utilizando su experiencia para buscar su propia madre cisne, es decir, su propia identidad y su propia tribu. Después de desearle lo mejor a mi jefa, dejé su oficina. La mañana que me fui, unos días después, recogí mis cosas y  para siempre atravecé las puertas de codependencia corporativa orientada por el miedo.

Ahora se trataba  de mis propias elecciones. Lo que mis jefes hacían y la manera en que lo hacían, les estaba funcionando. Yo debía llevar mis ideas a  otro lado. “Yo y mi circunstancia” dice el filósofo español Ortega y Gasset. La circunstancia se creó. Me dió la motivación y la  inspiración para presentar mis ideas a quien me quiera escuchar… Y heme acá.

No les puedo agradecer lo suficiente. Tocaron el nervio que desencadenó esta discusión exactamente donde más se necesita. Fue casi como si estuvieran señalando la necesidad de esa conversación, como una banderola imaginaria diseñada para venderme subliminalmente la idea del foco para mi nuevo proyecto… comportamientos, pensamientos, y sentimientos.

Era el momento de saltar en el presente para comenzar a crear conscientemente el futuro con las lecciones del pasado.  

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